jueves, 9 de octubre de 2008

Silbando con el Diablo


Ya hemos atravesado el cruce

De  andares secretos e infectos

Para  mirar tu oscura maldad y sabiduría

En lo profundo de tu misterio.

 

He sido puntual al llegar a la hora incierta

Para reconocer las penumbras y mí reflejo en vuestro rostro

Y de las vestimentas detractoras que osas traer de mi propia esencia

Mas te diré que no dejaré que os escapéis de estos parajes que no desconozco.

 

Vengo a pagar los pactos que celosamente he guardado

Acarreo  cuestionamientos lúcidos

De tu presencia y ausencia

Mientras disfrutaba de los placeres de sangre que me has dado

Y los jarrones de incertidumbres  te he traído en la gratitud de lo depravado.

 

Mostradme vuestras ofrendas gratas de aquellos objetos

Del deleite de mis nefastos  milagros

Os evocaré que beberé de vuestro flujo rojizo

Y atormentaré  vuestra vida y alma hasta el fin del olvido.

 

Citaré mis cuestionamientos

Porque dios creador no a de existir

Mas tú en tu condena y estampa ángel caído

No coexistes ni con el más sucio mosco

Y de tu existencia no has dejado ni huella.

 

Soy la figura del expiamiento de los delitos de vosotros seres extremistas

Donde verdaderamente  a de existir la redención de vuestras condenas

Has de estar en lo cierto sucio conciente y racional

Vuestro pesar me ha creado en lo obsceno y banal 

Pequeños dioses ¿Cuando cambiarán?

 

 

4 comentarios:

antonietta valentina bustamante dijo...

Eduardo, he transitado por la vereda d etus letras y he encontrado a un chico muy joven con un decir poético estupendo. Me ha encantado visitarte, estarás desde ya enlazado en mi blog.

un abrazo

antonietta valentina bustamante dijo...

Y de paso me encantó tu fondo d emúsica, es PinkFloyd si no me equivoco...soy fanática de ese grupo desde mi adolescencia.

Un abrazo

intelligence dijo...

huangzong487
delu963
nuojiya8210
jianchihu
mengmashou

Gabriel Gutiérrez dijo...

Me parace que acá hay una búsqueda
en cuanto la deidad otorga, nuestros dioses, los dioses de cada individuo. Hasta el dios inexistente de algunos.